Hay lugares que necesitan una explicación.
Times Square no.
Incluso alguien que nunca ha visitado Nueva York probablemente reconoce inmediatamente sus enormes pantallas, taxis amarillos, teatros de Broadway y multitudes.
Es uno de los grandes símbolos de Manhattan.
Pero Times Square no siempre se llamó así.
Tampoco fue siempre el gigantesco escaparate turístico que conocemos actualmente.
Antes de Times Square fue Longacre Square
A finales del siglo XIX, la zona era conocida como Longacre Square.
Todo cambió a principios del siglo XX.
The New York Times trasladó sus oficinas a un nuevo edificio en el área y la ciudad terminó cambiando oficialmente el nombre de la plaza a Times Square en 1904.
El periódico posteriormente abandonaría el edificio como sede principal, pero el nombre sobrevivió.
Más de 120 años después, Times Square continúa llevando esa identidad.
Aquí nació una de las fiestas más famosas del mundo
La celebración de Año Nuevo también comenzó durante esa primera etapa.
The New York Times organizó una celebración para recibir 1905.
Pocos años después apareció la tradición que terminaría recorriendo el planeta:
el descenso de la bola de Times Square.
La primera Ball Drop ocurrió para recibir 1908.
Desde entonces, la noche del 31 de diciembre convirtió este punto de Manhattan en uno de los escenarios de Año Nuevo más famosos del mundo.
Broadway ayudó a construir su identidad
Times Square tampoco puede entenderse sin Broadway.
Durante las primeras décadas del siglo XX, teatros, restaurantes y establecimientos de entretenimiento transformaron la zona.
Las marquesinas comenzaron a competir por atención.
Las luces se multiplicaron.
Los anuncios crecieron.
Poco a poco apareció el paisaje visual que hoy asociamos con Times Square.
Broadway continúa siendo una parte esencial de esa economía.
Miles de visitantes llegan a la zona precisamente para asistir a musicales y obras teatrales.
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Después llegó una época completamente diferente
La historia no siempre fue glamorosa.
Durante las décadas de 1960, 1970 y parte de los años ochenta, Times Square desarrolló una reputación relacionada con delincuencia, drogas, prostitución y negocios para adultos.
El deterioro económico y urbano transformó completamente la percepción del área.
Las fotografías de aquellos años muestran una Nueva York muy diferente.
Los anuncios seguían ahí.
También los teatros.
Pero la experiencia estaba muy lejos de la imagen familiar que actualmente venden las campañas turísticas.
Nueva York decidió cambiar Times Square
La transformación comenzó gradualmente y tomó décadas.
Autoridades municipales, desarrolladores privados y grandes compañías impulsaron proyectos para recuperar la zona.
Durante los años noventa, el cambio se aceleró.
Nuevos negocios llegaron.
Los teatros fueron renovados.
Grandes marcas comenzaron a instalarse.
La seguridad aumentó.
La industria turística encontró una oportunidad enorme.
Times Square pasó entonces de representar algunos de los problemas de Nueva York a convertirse en una de sus principales vitrinas.
Las pantallas son parte del negocio
Hoy resulta prácticamente imposible imaginar Times Square sin publicidad.
Y no ocurre por accidente.
Los enormes anuncios forman parte de la identidad comercial del distrito.
Las compañías pagan por aparecer frente a las multitudes que atraviesan diariamente el área y ante millones de personas que la observan en fotografías, televisión, películas y redes sociales.
Por eso una pantalla en Times Square representa algo más que publicidad exterior.
También funciona como símbolo de estatus para determinadas campañas.
Marcas globales.
Películas.
Artistas.
Videojuegos.
Álbumes.
Incluso pequeñas empresas e influencers buscan poder decir que aparecieron alguna vez en Times Square.
¿Realmente viven personas ahí?
Sí, aunque resulta fácil olvidar que Times Square forma parte de un vecindario real.
La zona se encuentra en Midtown Manhattan y está rodeada de edificios residenciales, hoteles, oficinas, restaurantes y comercios.
Sin embargo, la enorme presencia turística hace que caminar por sus calles pueda sentirse más parecido a visitar una atracción que a recorrer un barrio tradicional.
Esa dualidad forma parte de Nueva York.
Times Square es espacio público.
Pero también es escenario.
¿Por qué está siempre tan iluminado?
Los anuncios son una característica fundamental del distrito.
La iluminación comercial es tan importante para la identidad del lugar que los edificios de determinadas áreas deben cumplir requisitos relacionados con señalización.
Eso explica por qué Times Square mantiene una densidad visual difícil de encontrar en otros lugares.
Incluso durante la madrugada, las pantallas pueden hacer que la calle parezca iluminada como si todavía fuera de día.
El lugar que muchos neoyorquinos evitan
Aquí aparece una de las grandes ironías.
Para millones de turistas, Times Square representa Nueva York.
Para muchos residentes, representa precisamente el lugar que intentan evitar.
Las multitudes, personajes disfrazados, vendedores, tráfico peatonal y precios turísticos pueden convertir un recorrido cotidiano en algo agotador.
Pero esa relación de amor y rechazo también forma parte de su identidad.
Puedes criticar Times Square.
Lo difícil es ignorarlo.
¿Vale la pena visitarlo?
Sí.
Especialmente si es tu primera vez en Nueva York.
No necesitas pasar todo el día ahí.
Una visita nocturna permite comprender inmediatamente por qué el lugar se convirtió en un símbolo global.
También funciona como punto de partida para Broadway y otras atracciones de Midtown.
El mejor consejo probablemente sea sencillo:
míralo, camínalo y después sigue descubriendo el resto de Nueva York.
Porque Times Square no representa toda la ciudad.
Pero representa una versión de ella que el mundo aprendió a reconocer.
De plaza urbana a marca mundial
Esa es quizá la verdadera historia de Times Square.
Comenzó con otro nombre.
Un periódico ayudó a rebautizarla.
Broadway le dio espectáculo.
La publicidad le dio luces.
El deterioro casi destruyó su reputación.
La inversión pública y privada volvió a transformarla.
Y el turismo terminó convirtiéndola en una marca internacional.
Más de un siglo después de recibir su nombre, Times Square continúa haciendo exactamente aquello que sus enormes anuncios buscan conseguir:
que todos volteen a verla.