El mercado global de metales cerró el año con una señal clara de tensión en la oferta. El cobre, insumo clave para la industria, la energía y la transición tecnológica, alcanzó niveles históricos en Asia y reforzó su tendencia alcista en Estados Unidos, impulsado por expectativas de escasez a nivel mundial.
En China, el precio del cobre marcó un máximo histórico en la Bolsa de Futuros de Shanghái, superando los 100 mil yuanes por tonelada. Este movimiento refleja una demanda sostenida en la mayor economía manufacturera del mundo y una percepción creciente de que el suministro global será más limitado en los próximos años.
Al mismo tiempo, los contratos del metal rojo avanzaron con fuerza en Nueva York, donde el mercado reaccionó a las apuestas de inversionistas que anticipan un déficit estructural. Analistas señalan que interrupciones en la producción minera, retrasos en nuevos proyectos y restricciones logísticas están estrechando el balance entre oferta y demanda.
Además, el cobre se ha consolidado como un insumo estratégico para la electrificación, la infraestructura energética y los centros de datos. Estos sectores mantienen una demanda elevada, incluso en un contexto de volatilidad económica global, lo que refuerza la presión sobre los precios.
Expectativas de escasez global impulsan el precio del cobre
El repunte también responde al posicionamiento de fondos y operadores que buscan asegurar suministro ante un escenario más ajustado. En consecuencia, el cobre se perfila como uno de los metales con mejor desempeño hacia el cierre del año.
Lee también: Walmart gana terreno en Nueva York con su comercio electrónico
Por otro lado, aunque algunos productores prevén incrementos graduales en la extracción, el mercado duda que estos sean suficientes para compensar la demanda proyectada. De igual manera, la incertidumbre regulatoria y ambiental en países mineros añade un factor adicional de riesgo.
Datos recientes del mercado indican que el cobre acumula uno de sus mayores avances anuales en varios años, enviando una señal temprana sobre posibles presiones inflacionarias en cadenas industriales y energéticas durante el próximo ciclo económico.