El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado 3 de enero la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro. El mensaje se difundió públicamente y generó reacciones inmediatas en el escenario internacional, en un contexto de tensión entre ambos países.
El gobierno estadounidense afirmó que la acción formó parte de una operación realizada en territorio venezolano. Washington indicó que fuerzas especiales participaron en el operativo y trasladaron a Maduro fuera de Venezuela. Las autoridades no informaron el lugar al que lo llevaron ni el proceso legal que seguiría. Hasta ahora, no se han presentado pruebas públicas que confirmen de forma independiente esa versión.
Desde Caracas, autoridades venezolanas rechazaron el anuncio y negaron que exista confirmación oficial sobre la detención del presidente. Funcionarios del gobierno calificaron los hechos como una violación a la soberanía nacional. Durante la madrugada, residentes reportaron explosiones en distintos puntos de la capital, lo que elevó la tensión en la ciudad.
La comunidad internacional reaccionó con cautela. Algunos gobiernos pidieron respeto al derecho internacional y solicitaron información verificable. Otros países evitaron pronunciarse de fondo y optaron por seguir el desarrollo de los acontecimientos. Organismos multilaterales comenzaron a monitorear la situación por sus posibles efectos regionales.
El anuncio ocurre tras años de sanciones económicas, tensiones diplomáticas y acusaciones judiciales de Estados Unidos contra funcionarios venezolanos. Hasta el momento, ninguna fuente independiente ha confirmado plenamente la versión difundida por Washington, mientras continúan las reacciones dentro y fuera de Venezuela.
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