La práctica del subway surfing vuelve a encender las alarmas en Nueva York tras nuevos incidentes protagonizados por adolescentes que arriesgan la vida al viajar sobre el techo de los trenes. Las autoridades estadounidenses reforzaron la vigilancia y las campañas preventivas para frenar una tendencia impulsada por las redes sociales y que continúa dejando víctimas.
En días recientes, la Policía de Nueva York difundió imágenes captadas con drones donde se observa a varios menores desplazándose sobre un tren en movimiento en Brooklyn. Poco después, cinco adolescentes de entre 12 y 15 años fueron detenidos por poner en riesgo la seguridad pública y portar llaves de acceso restringido del sistema de transporte. Además, una joven resultó gravemente herida tras impactarse contra una viga mientras realizaba la misma práctica.
Subway surfing sigue siendo un reto mortal
El subway surfing consiste en viajar sobre el techo o en el exterior de un vagón del metro mientras el tren está en movimiento. La práctica es ilegal y representa un riesgo extremo debido a la posibilidad de golpes contra estructuras, caídas a las vías o contacto con el tercer riel electrificado.
Asimismo, la Policía de Nueva York informó que hasta el 19 de julio de 2026 se habían registrado 112 arrestos relacionados con esta actividad y una muerte. Las autoridades sostienen que gran parte de su difusión ocurre mediante videos virales compartidos en plataformas digitales.
Campañas buscan proteger a los jóvenes
La Autoridad Metropolitana de Transporte mantiene activa la campaña Viaja adentro y mantente a salvo, desarrollada junto con escuelas públicas para concientizar a estudiantes sobre los peligros del subway surfing. También trabaja con plataformas digitales para retirar contenido que promueva este tipo de conductas.
El caso ha adquirido un fuerte componente social gracias a familias que perdieron a sus hijos en accidentes similares y ahora participan en actividades educativas para evitar nuevas tragedias. Su mensaje busca convencer a otros jóvenes de que ningún video viral vale una vida.