La forma de leer las fechas en los envases de alimentos podría cambiar pronto en Nueva York. La iniciativa busca ofrecer información más clara a los consumidores y disminuir el desperdicio de comida, un problema que afecta tanto a las familias como al medio ambiente en Estados Unidos.
El proyecto avanza con respaldo legislativo y propone reemplazar términos ambiguos por mensajes fáciles de entender. La medida responde a la confusión que generan las diferentes leyendas impresas en los productos, una situación que lleva a muchas personas a desechar alimentos que todavía pueden consumirse de manera segura.
Etiquetas claras en Nueva York para evitar desperdicios
La propuesta establece que los fabricantes utilicen únicamente expresiones equivalentes a Consumir antes de para indicar seguridad alimentaria y Consumir preferentemente antes de para señalar la mejor calidad del producto. Además, eliminaría frases como Vender antes de, utilizadas principalmente para fines comerciales y que suelen confundirse con una fecha límite de consumo.
Asimismo, el senador estatal Joseph Addabbo Jr., impulsor del proyecto, destacó que cerca del 7 por ciento del desperdicio doméstico de alimentos en Nueva York se relaciona con la mala interpretación de estas fechas. La iniciativa también contempla un periodo de adaptación para fabricantes y comercios.
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Nueva York apuesta por un consumo más informado
La propuesta coincide con los esfuerzos de agencias federales como la FDA y el USDA para mejorar la comprensión del etiquetado alimentario en Estados Unidos. Ambas instituciones han señalado que la diversidad de términos actuales genera confusión y favorece el desperdicio innecesario de alimentos.
Además, una mejor comprensión de las etiquetas puede beneficiar especialmente a millones de hogares, incluida la comunidad hispana de Nueva York, que busca optimizar su presupuesto familiar sin comprometer la seguridad alimentaria.
El Departamento de Agricultura y Mercados del estado también ha advertido que una mayor uniformidad en el etiquetado facilitará la reducción de residuos. A nivel nacional, las autoridades estiman que una familia promedio de cuatro integrantes pierde alrededor de 1.500 dólares al año en alimentos que terminan sin consumirse.