La música suele viajar más lejos que cualquier frontera. En Nueva York, una familia originaria de Atlixco, Puebla, ha convertido esa idea en una realidad que conecta a miles de migrantes con sus raíces mexicanas a través del mariachi.
La historia de los Paulino comenzó décadas atrás en territorio poblano. Con el paso del tiempo, esa tradición musical cruzó hacia Estados Unidos y encontró un nuevo hogar en una de las ciudades más diversas del mundo. Hoy, Álvaro Paulino Jr. representa la quinta generación de una familia dedicada al mariachi y a la preservación cultural entre comunidades hispanohablantes.
Mariachi de Nueva York con raíces mexicanas
El impulso inicial surgió cuando Álvaro Paulino emigró a Estados Unidos en la década de los setenta en busca de oportunidades. Tras años de trabajo y perseverancia, fundó en 1983 el Mariachi Tapatío de Álvaro Paulino, agrupación que se consolidó como una referencia de la música mexicana en Nueva York.
Además de presentarse en eventos comunitarios, festivales y escenarios de gran relevancia, la agrupación ha contribuido a fortalecer la identidad cultural de las nuevas generaciones. Su labor demuestra cómo el talento migrante también genera valor cultural y social en ciudades globales como Nueva York.
El mariachi como puente cultural
La familia Paulino no solo mantiene viva la tradición musical. También impulsa la enseñanza del mariachi mediante iniciativas formativas en Nueva York, abiertas a personas de distintos orígenes. De esta manera, la música mexicana continúa ganando espacio entre nuevas audiencias.
Asimismo, la agrupación ha participado en eventos emblemáticos que fortalecen la presencia cultural mexicana en Estados Unidos. Su trabajo confirma que las expresiones artísticas siguen siendo una herramienta poderosa para construir identidad, comunidad y sentido de pertenencia.