La tragedia ocurrida frente a la Estatua de la Libertad volvió a poner bajo atención nacional la seguridad de las actividades turísticas en Nueva York.
El capitán Manuel Hernández quedó bajo custodia de ICE después de que una embarcación que operaba se volcara en el puerto de Nueva York. El accidente provocó la muerte de una madre de 27 años y su bebé de cinco meses.
ICE y las nuevas investigaciones en Nueva York
Hernández, originario de El Salvador y de 46 años, ya enfrentaba cargos federales relacionados con la operación de la embarcación. Las autoridades investigan además su situación migratoria en Estados Unidos.
La investigación sostiene que la lancha transportaba a 14 personas, aunque su capacidad máxima era de 10. También señala que Hernández no contaba con las credenciales requeridas para transportar pasajeros con fines comerciales.
Asimismo, los fiscales señalaron que la embarcación no tenía un dispositivo de flotación adecuado para el bebé. El capitán habría indicado a uno de los padres que utilizara un chaleco y sostuviera a la menor durante el recorrido.
El accidente ocurrió el 8 de agosto, cuando la embarcación realizó un giro cerca de Liberty Island y recibió el impacto de una ola. Los pasajeros terminaron en el agua y equipos de emergencia acudieron al rescate.
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El caso también refleja un desafío para las comunidades hispanas de Estados Unidos. La historia migratoria de una persona puede adquirir relevancia adicional cuando se combina con investigaciones criminales y procesos federales.
Por otro lado, el caso mantiene abierta la discusión sobre los servicios turísticos informales y la necesidad de cumplir normas diseñadas para proteger a los pasajeros.
Los fiscales federales presentaron dos cargos contra Hernández por conducta indebida o negligencia como oficial de una embarcación que provocó muertes. Cada acusación puede alcanzar una pena máxima de 10 años de prisión.