Alicia en el País de las Maravillas en Central Park
Nueva York tiene la Estatua de la Libertad.
Tiene el Empire State Building.
Tiene Times Square.
Pero también guarda un pequeño pedazo del País de las Maravillas.
En el lado este de Central Park, muy cerca de Conservatory Water, aparece una escena que parece haber salido directamente del libro de Lewis Carroll.
Alicia está sentada sobre un enorme hongo.
A su alrededor aparecen el Sombrerero Loco, el Conejo Blanco, el Gato de Cheshire y otros personajes.
No es una instalación temporal.
Alicia lleva más de seis décadas viviendo en Central Park.
La escultura Alice in Wonderland se instaló en 1959.
El filántropo y editor George Delacorte encargó la obra como homenaje a su esposa, Margarita, quien disfrutaba leer Alice’s Adventures in Wonderland a sus hijos.
El escultor español-estadounidense José de Creeft creó la pieza monumental en bronce.
Para diseñar los personajes tomó como referencia las famosas ilustraciones de John Tenniel realizadas para la obra de Lewis Carroll.
Desde entonces, Alicia forma parte del paisaje de Central Park.
Normalmente, cuando alguien encuentra una escultura en un parque aparece una regla implícita:
no tocar.
Aquí sucede exactamente lo contrario.
La obra se diseñó pensando en los niños.
Pueden acercarse.
Subirse al hongo.
Sentarse junto al Sombrerero.
Escalar algunas partes.
Explorar los personajes.
Eso convirtió la escultura en algo más parecido a un enorme espacio de juego que a un monumento tradicional.
Con el paso de las décadas, millones de manos incluso han pulido algunas partes del bronce.
La estatua se encuentra en Central Park, cerca de East 74th Street y Conservatory Water, en el lado este del parque.
Su ubicación también tiene sentido.
Conservatory Water es uno de los rincones más familiares de Central Park y se hizo famoso por los pequeños barcos que navegan sobre el estanque.
Muy cerca se encuentra otra escultura relacionada con la literatura infantil: Hans Christian Andersen.
Por eso esta parte del parque parece tener una pequeña conexión especial con los cuentos.
Lee también: Mujer apuñala a dos personas en Times Square; una murió
Para muchos visitantes actuales, Alicia está inmediatamente relacionada con Disney.
Pero la historia comenzó mucho antes.
Lewis Carroll publicó Alice’s Adventures in Wonderland en 1865.
Las aventuras de Alicia, el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco y la Reina de Corazones se convirtieron posteriormente en uno de los universos más reconocibles de la literatura infantil.
Disney estrenó su película animada Alice in Wonderland en 1951.
La escultura de Central Park llegó ocho años después.
Sin embargo, su diseño no reproduce directamente a la Alicia de Disney.
La inspiración visual procede principalmente de las ilustraciones clásicas de John Tenniel.
José de Creeft no se limitó a copiar las ilustraciones del siglo XIX.
También incorporó elementos personales.
Para el rostro de Alicia utilizó como referencia a su hija Donna.
El Sombrerero Loco, por su parte, guarda semejanza con George Delacorte, el hombre que encargó la escultura.
Estos detalles ayudaron a darle una identidad propia a la versión neoyorquina del País de las Maravillas.
La pieza alcanza aproximadamente 11 pies de altura, poco más de tres metros.
Alicia ocupa la parte superior del enorme hongo mientras los demás personajes aparecen alrededor.
La escala importa.
Cuando un niño entra en la escultura, los personajes parecen enormes.
Eso reproduce de alguna manera una de las ideas centrales del libro: Alicia cambia constantemente de tamaño y descubre un mundo donde las proporciones normales dejan de funcionar.
Aquí el visitante también puede sentirse pequeño.
Esa es quizá la parte más interesante de la escultura.
No necesitas entrar a un museo.
Tampoco necesitas comprar un boleto.
El País de las Maravillas está en medio del parque.
Una familia puede encontrarlo durante un paseo.
Un niño puede subir al hongo.
Un turista puede fotografiarse con el Conejo Blanco.
Un lector puede reconocer personajes que conoció décadas atrás.
La literatura deja de estar solamente dentro de un libro y ocupa físicamente un espacio de Nueva York.
Su diseño ha permitido que la obra sobreviva perfectamente a la era de Instagram.
Durante primavera y verano, el verde de Central Park rodea completamente el bronce.
En otoño, las hojas cambian el escenario.
Durante el invierno, la nieve puede transformar la escena en una versión completamente diferente del País de las Maravillas.
Por eso continúa apareciendo en fotografías de turistas, familias y creadores de contenido.
Cuando la escultura apareció en 1959, muchos niños conocían al personaje principalmente por el libro y sus ilustraciones.
Después llegaron generaciones marcadas por la película animada de Disney.
Más tarde aparecieron nuevas adaptaciones cinematográficas, series, videojuegos y referencias dentro de la cultura pop.
Pero la Alicia de Central Park permaneció prácticamente en el mismo lugar.
Y quizá ahí está parte de su encanto.
Nueva York cambia constantemente.
Los edificios aparecen.
Las tiendas desaparecen.
Los restaurantes cambian.
Los barrios evolucionan.
Mientras tanto, en un pequeño rincón de Central Park, Alicia continúa sentada sobre su hongo esperando al siguiente visitante.
Central Park está lleno de monumentos, esculturas y homenajes.
Pero pocos permiten interactuar con ellos como Alice in Wonderland.
La pieza funciona como arte.
También como literatura.
Como espacio infantil.
Como recuerdo familiar.
Y, después de más de seis décadas, como parte de la identidad cultural del parque.
Así que la próxima vez que alguien siga al Conejo Blanco por Nueva York, ya sabe dónde puede terminar.
El País de las Maravillas está en Central Park y no hace falta caer por ninguna madriguera para encontrarlo.
El Maratón de Nueva York tendrá una nueva dosis de estilo en sus calles. New…
Nueva York despide a una de las voces que transformaron el debate sobre los derechos…
Marvel sigue preparando uno de sus proyectos cinematográficos más ambiciosos. El actor británico Noah Jupe…
Una tarde habitual en el corazón de Nueva York cambió en cuestión de segundos. Un…
Times Square se convirtió durante unos minutos en escenario de un ataque mortal. Eran aproximadamente…
La cooperación judicial entre México y Estados Unidos enfrenta una prueba en sentido inverso. Tras…