Hay un Central Park que pocos visitantes exploran en Nueva York. Más allá de las postales clásicas, el parque esconde espacios históricos y naturales que revelan otra dimensión de Manhattan.
Diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux e inaugurado en 1858, Central Park se extiende por 843 acres en el corazón de la ciudad. Sin embargo, gran parte de sus 40 millones de visitantes anuales se concentra en zonas icónicas, dejando áreas menos conocidas casi intactas.
The Ramble y otros secretos de Central Park
The Ramble ocupa 36 acres de senderos irregulares y vegetación densa cerca del lago. Este espacio ofrece una experiencia casi silvestre en medio de Nueva York.
Además, es uno de los mejores puntos de observación de aves migratorias en la costa este de Estados Unidos. Sus puentes rústicos y caminos sinuosos crean la sensación de estar lejos del ruido urbano.
En la zona norte se encuentra The Blockhouse, la estructura más antigua del parque. Construida durante la Guerra de 1812, permanece oculta entre árboles y rocas, lejos de los circuitos turísticos habituales.
Belvedere Castle y el jardín europeo escondido
Belvedere Castle ofrece vistas panorámicas del Great Lawn y Turtle Pond. Asimismo, funciona como estación meteorológica oficial, registrando datos climáticos históricos de Manhattan.
Por otro lado, el Conservatory Garden, ubicado en la esquina noreste, brinda un ambiente más íntimo. Está dividido en tres jardines de estilo francés, italiano e inglés.
Del mismo modo, sus fuentes y esculturas crean un entorno ideal para quienes buscan tranquilidad dentro del parque más famoso de Estados Unidos.
Si este artículo despertó tu interés, revisa Secretos del Waldorf Astoria que aún sorprenden a Nueva York
Central Park aporta más que paisajes. Genera un impacto económico significativo para la ciudad, ya que contribuye con miles de millones de dólares anuales en actividad turística y empleo indirecto en Nueva York.