Nueva York entra en una etapa donde la luz cambia el ritmo cotidiano. El equinoccio de otoño marca tardes más breves, noches crecientes y otra perspectiva para disfrutar parques y calles de Estados Unidos; El fenómeno astronómico ocurrió el martes 22 de septiembre a las 8:05 de la noche, hora del Este. En ese instante, el centro del Sol cruzó el ecuador celeste y comenzó el otoño en el hemisferio norte.
Equinoccio de otoño en Nueva York cambia la luz
Aunque su nombre significa noche igual, el equinoccio no divide la jornada en dos mitades exactas. La atmósfera desvía la luz solar y permite observar el Sol cuando geométricamente ya se encuentra bajo el horizonte.
Asimismo, el amanecer se mide cuando aparece el borde superior del disco solar. El atardecer termina cuando ese mismo borde desaparece, lo cual añade varios minutos de claridad al día; En Central Park, el Sol salió a las 6:42 de la mañana y se ocultó a las 6:51 de la tarde. Por ello, la ciudad recibió 12 horas y nueve minutos de luz.
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Una temporada de noches más largas
Después del equinoccio, los amaneceres llegarán más tarde y los atardeceres ocurrirán antes. Este cambio continuará hasta el solsticio de diciembre, cuando Nueva York vivirá su jornada más corta del año.
Además, el otoño transforma la experiencia urbana. Las temperaturas suelen descender gradualmente, mientras los árboles ofrecen tonos amarillos, naranjas y rojos que renuevan Central Park y otros espacios públicos; El equinoccio también permite observar al Sol salir exactamente por el este y ocultarse por el oeste. La igualdad más cercana entre día y noche llegará el 25 de septiembre, con 12 horas, un minuto y 20 segundos de luz en Central Park.