Moverse por Nueva York cambió con la llegada del peaje de congestión, pero una de las principales preocupaciones ambientales no se materializó. Un nuevo informe del Departamento de Salud de la ciudad encontró que la medida no empeoró la calidad del aire durante su primer año.
El programa comenzó el 5 de enero de 2025 y estableció un cobro de hasta 9 dólares para la mayoría de los vehículos. La zona comprende Manhattan al sur de la calle 60. El análisis comparó mediciones de 2024 y 2025 para identificar posibles cambios relacionados con el tráfico.
Peaje de congestión y calidad del aire
Los investigadores analizaron PM2.5, dióxido de nitrógeno, óxido nítrico y carbono negro. Además, estudiaron zonas donde existía preocupación por posibles desvíos de vehículos hacia otros vecindarios.
El informe no encontró aumentos atribuibles al programa en corredores vulnerables del Bronx. Asimismo, la contaminación dentro de la zona tarifada de Manhattan mostró, como máximo, una ligera mejoría.
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El tránsito no explica toda la contaminación
El estudio aporta otro dato importante para comprender la calidad del aire. Solo 14% del PM2.5 de Nueva York procede del tránsito vehicular, mientras los vehículos generan 20% de los óxidos de nitrógeno.
También influyen la calefacción de edificios, las industrias, las condiciones estacionales y el humo de incendios forestales. Por ello, los investigadores utilizaron modelos estadísticos para separar esos factores del efecto del peaje de congestión.
Por otro lado, el programa coincidió con una reducción de vehículos entrando a las zonas más congestionadas de Manhattan. También aumentaron los desplazamientos en bicicleta, a pie y mediante transporte público; El monitoreo mensual de seis puntos considerados sensibles detectó menores niveles de carbono negro y óxido nítrico. El PM2.5 permaneció sin cambios, aunque el informe no atribuyó esas variaciones directamente al peaje.