Las historias más duraderas de Nueva York suelen esconderse detrás de una barra. En Brooklyn Heights, un pequeño bar de raíces gallegas ha sobrevivido a cambios urbanos, crisis económicas y transformaciones demográficas durante casi nueve décadas. Su nombre es El Montero y para varias generaciones de inmigrantes españoles representó mucho más que un lugar para tomar una copa.
Fundado en 1939 por Joseph Montero y su esposa Pilar, hijos de emigrantes gallegos, el establecimiento nació cerca de los muelles de Brooklyn. En aquella época, la avenida Atlantic era un punto de encuentro para marineros, estibadores y trabajadores españoles que llegaban al puerto buscando oportunidades en Estados Unidos.
El Montero y la memoria gallega de Nueva York
Durante décadas, El Montero funcionó como una extensión de Galicia en Nueva York. Allí se compartían noticias del otro lado del Atlántico, se hablaba español y se mantenían vivas tradiciones que ayudaban a combatir la nostalgia de quienes habían dejado su tierra atrás.
Además, el local fue testigo de la evolución de Brooklyn. La desaparición de la actividad portuaria en los años setenta cambió para siempre el barrio. Sin embargo, el bar logró mantenerse abierto gracias al arraigo de su comunidad y a la decisión de la familia Montero de preservar su legado.
Este tema puede interesarte: El ejemplo de Elizabeth Ann Seton permanece vigente
Brooklyn celebra los 90 años de El Montero
El establecimiento también dejó huella en el ámbito cultural. Escritores, artistas y figuras vinculadas a la comunidad española frecuentaron sus mesas. Incluso sirvió de inspiración para la novela Llámame Brooklyn del escritor Eduardo Lago, quien encontró en el lugar un reflejo único de la experiencia migrante en Nueva York.
Recientemente, la familia Montero concretó el traspaso del negocio a nuevos propietarios que han prometido conservar su identidad y su atmósfera histórica. La decisión busca garantizar que el bar continúe formando parte del patrimonio cultural de Brooklyn.